Cómo convertirte en una persona carismática

Verano de 1886.

William Gladstone se enfrenta a Benjamin Disraeli para el cargo de primer ministro del Reino Unido.

En la época victoriana, eso significaba que quien ganara, dominaría medio mundo.

En la semana anterior a las elecciones, se dio una curiosa casualidad: los dos aspirantes invitaron a cenar a la misma joven. Por supuesto, la prensa quiso conocer la impresión que le habían causado a la chica estos dos hombres.

La joven dijo:

“Después de cenar con Gladstone, pensé que era la persona más inteligente de Inglaterra. Pero después de cenar con Disraeli, pensé que yo era la persona más inteligente de Inglaterra”.

Ohhhhhhhhh, my God!!!

Por cierto, ¿te imaginas quién ganó las elecciones?

Fue el hombre que hacía que las personas que estaban junto a él se sintieran importantes e inteligentes: Benjamin Disraeli.

Y eso, tiene mucho que ver con lo que te voy a contar a continuación. Lee con atención…

Consciente o inconscientemente, las personas carismáticas eligen unas conductas específicas que hacen que los demás se sientan de una determinada manera.

Pero, lo mejor de todo es que… cualquiera puede aprender y perfeccionar estas formas de actuar.

Al contrario de lo que piensa la mayoría de gente sobre el carisma, no es necesario tener un don, ni ser extrovertido, ni físicamente atractivo. Tampoco es preciso cambiar de personalidad.

Independientemente de cómo seas, puedes aumentar tus niveles de carisma y empezar a disfrutar de los beneficios que te ofrecerá a nivel personal y profesional.

Pero, antes de nada, desmontemos varios mitos.

Desmontando los mitos del carisma

Mito #1. Para ser carismático, hay que ser extrovertido.

No tiene por qué ser así. Es posible ser introvertido y muy carismático.

De hecho, puede ser una ventaja para desarrollar ciertas formas de carisma.

Mito #2. Hay que ser atractivo para ser carismático.

Muchas personalidades carismáticas han estado lejos de cumplir los cánones clásicos de la belleza.

Churchill, por ejemplo, no es que fuera un sex symbol. Sin embargo, fue uno de los líderes más influyentes y poderosos de la historia.

Sí, es cierto que ser guapo da una cierta ventaja. Pero es posible ser carismático sin tener una cara guapa o una figura imponente.

De hecho, el propio carisma nos hará más atractivos.

Mito #3. No hay que cambiar de personalidad, ni convertirse en otra persona para ser carismático.

Para ser más carismático, no tendrás que esforzarte para adoptar un estilo peculiar o una personalidad diferente.

Tampoco debes hacer nada que vaya en contra de tu naturaleza. Lo único que debes hacer es aprender algunas habilidades nuevas.

Por ejemplo:

  • Aprender a adoptar una postura carismática.
  • Aprender a dar calidez a tu contacto visual, o
  • Aprender a modular la voz de tal manera que haga que los demás presten atención.

Dicho esto, veamos tres consejos rápidos para conseguir un aumento instantáneo de carisma en una conversación:

  1. Baja el tono de tu voz al final de las frases.
  2. Reduce la rapidez y frecuencia con la que asientes.
  3. Haz una pausa de dos segundos antes de hablar.

Como puedes ver, se trata de simples retoques, no de cambios profundos de tu personalidad.

Es posible que te sientas extraño incorporando estas nuevas habilidades y comportamientos.

Sí, al principio es normal.

Pero lo mismo te sucedió de niño cuando aprendiste a cepillarte los dientes, y ahora se ha convertido en un hábito diario que haces casi sin pensar.

Con el carisma pasa igual que con las cosas nuevas que aprendes. Pueden que sean incómodas al principio, pero con la práctica llegarán a ser algo natural, como caminar, hablar o conducir.

Es una habilidad que se puede desarrollar mediante la práctica consciente.

Lo mejor de todo es que, como interactuamos con los demás constantemente, podemos practicar y usar nuestras herramientas de forma cotidiana.

Por ahora, quédate con esto…

El carisma se puede desglosar en 3 elementos clave: presencia, poder y cordialidad.

Pues bien, cada uno de estos elementos dependen, sobre todo de tu forma de comportarte.

La gente, a tu alrededor, empezará a captar mensajes que, con frecuencia, ni siquiera serás consciente de haber emitido. Y, para poder emitir estas señales, debes elegir estados mentales que hagan que, tu lenguaje corporal, tus palabras y tu actitud fluyan coherentemente a la vez.

En ese mismo instante serás capaz de expresarte a través de los tres elementos fundamentales del carisma.

Vamos a verlos brevemente:

#1. Presencia

Estar presente significa ser conscientes, en cada momento, de lo que está pasando.

Significa prestar atención a lo que sucede, en lugar de estar ensimismado en tus propios pensamientos.

Para ayudarte a “sentir” tu presencia te propongo un sencillo ejercicio.

Busca un lugar tranquilo y cierra los ojos durante un minuto. Ahora, trata de concentrarte en una de estas tres cosas:

  • Los sonidos de tu entorno.
  • Tu respiración.
  • Las sensaciones que notas en los dedos de los pies.

Estar presente y no distraerse es difícil para todo el mundo.

Incluso los maestros de la meditación pueden descubrir que su mente vaga durante su práctica.

Pero, la buena noticia es que, incluso un ligero aumento de tu capacidad para estar presente puede impactar en cómo te perciben las personas a tu alrededor.

Si consigues, aunque sólo sean unos momentos de atención plena cuando hables con alguien, lograrás un gran efecto.

La próxima vez que tengas una conversación, intenta comprobar si tu mente está atenta o está vagando por otro lugar (por ejemplo, pensando en lo siguiente que vas a decir).

#2. Poder

Que nos vean como alguien poderoso significa que nos perciban como alguien capaz de impactar en el mundo que nos rodea.

Y ese impacto, puede lograrse a través de la influencia, autoridad sobre otras personas o bien manifestarse en forma de dinero, conocimientos, inteligencia, fuerza física o elevado nivel social.

En el fondo, las claves del poder se encuentran:

  • En la apariencia de esa persona.
  • En cómo reaccionan los demás ante él.
  • En su lenguaje corporal.

#3. Cordialidad

La cordialidad, por otra parte, es la benevolencia hacia los demás. Nos dice si esa persona querrá utilizar su poder en nuestro favor.

La cordialidad se valora, casi por completo, a través de la conducta y el lenguaje corporal.

Se percibe de forma más inmediata que el poder.

 

Pues bien, en cada interacción, buscamos instintivamente pistas que nos permitan evaluar la cordialidad o el poder, y luego adaptamos nuestras suposiciones en consecuencia.

Por ejemplo:

  • Una ropa cara nos lleva a suponer riqueza.
  • Un lenguaje corporal amistoso nos conduce a suponer buenas intenciones.
  • El aplomo nos hace suponer que esa persona tiene algo que le hace sentirse segura de sí misma.

Tendemos a aceptar como verdadero lo que la gente proyecta. Por eso, vamos a ver cuáles son los atributos de las personas carismáticas.

Atributos de las personas carismáticas

Aspecto físico, mirada, lenguaje corporal, postura, pensamientos, actitudes, percepciones, comportamiento, relaciones y hábitos conforman la amalgama necesaria para que aparezca la magia.

Es obvio que, como decíamos, aspectos como la riqueza, la fama, la inteligencia, el poder, la belleza o la apariencia física contribuyen, sin lugar a duda, a incrementar el carisma.

De hecho, las personas que gozan de estos atributos transmiten una poderosa marca personal.

Lo que no es tan obvio, es que se puede desarrollar un carisma sin poseer ninguno de estos atributos.

¿Que necesitas para ello?

Todas las personas carismáticas comparten la siguiente combinación de rasgos o características similares que, por otro lado, se corresponden con habilidades que se pueden aprender, entrenándolas y desarrollándolas con el tiempo:

  • Son personas con una gran energía
  • Poseen una vitalidad contagiosa
  • Tienen coraje y determinación
  • Transmiten serenidad (sobre todo en los momentos difíciles)
  • Saben con claridad lo que quieren y luchan por conseguirlo
  • Son constantes y perseverantes
  • Tienen foco y no lo pierden
  • Poseen una gran confianza en sus posibilidades para lograr el éxito
  • Hacen sentir bien a las personas que están junto a ellos
  • Son personas de hábitos saludables

Conclusión

Nos atraen las personas carismáticas.

Y esa atracción aumenta cuando podemos identificarnos con ellas. Descubrir que son vulnerables, personas normales como tú y yo, nos transmite seguridad y confianza.

Incluso el hecho de que hayan superado grandes retos o problemas personales (físicos o emocionales) hace aumentar nuestro aprecio por ellas.

Quédate con esto:

Solo proyectando poder o cordialidad, ya puedes aumentar tu nivel de carisma.

Y, si logras proyectar ambos, poder y cordialidad a la vez, te percibirán como una persona carismática.

Definitivamente, puede que existan otras formas de enfocar el carisma, pero la combinación de presencia, poder y cordialidad es una de las más eficaces para activar todo tu potencial y ayudarte a convertirte en una persona carismática.

Un fuerte abrazo

Emilio

 

P.D. Durante años, he ido recopilando los mejores secretos de transformación personal y profesional. Cada descubrimiento y cada idea me ha ido haciendo cada vez mejor. Ahora, he decidido compartir estas joyas contigo en mi newsletter TU COACH PERSONAL.

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