Tú tienes el poder para transformar tu realidad

Quiero contarte la historia de Roger Bannister, el joven atleta y estudiante de medicina que batió el récord de la milla el 6 de mayo de 1954, dejando la marca por debajo de los cuatro minutos. Una barrera mítica que fue incapaz de superar atleta alguno durante años y que llegó a convertirse en un mito.

El día amaneció con un viento que hacía más difícil la hazaña. Roger pasó la mañana haciendo sus prácticas en el Hospital de Saint Mary de Londres y solo después cogió el tren a Oxford para disputar la carrera en el estadio Iffley Road, la prueba había despertado gran expectación

Como el propio Bannister escribió en su autobiografía titulada Los primeros cuatro minutos:

“La milla en cuatro minutos se había convertido en una especie de Everest. Era un desafío al espíritu humano, un obstáculo que parecía mofarse de todos cuantos intentaban vencerlo, un llamamiento punzante contra el que el hombre luchaba en vano”.

Por aquella época, científicos y médicos aseguraban que correr la milla en menos de cuatro minutos era humanamente imposible, y el hecho de intentarlo podría hacer que el corazón explotara, los huesos se fracturaran y que los músculos se rompieran en el esfuerzo.

El joven Bannister consiguió derrotar al “muro”; algunos bautizaron aquella carrera como “la milla milagro”.

Lo curioso, no obstante, vino después, cuando tras solo cuarenta y seis días, otro corredor, el australiano John Landy consigue arrebatarle la plusmarca; pero no queda ahí la cosa, en los siguientes siete meses, otros treinta y siete atletas consiguieron romper con la barrera de los cuatro minutos y, en los siguientes tres años, lo hicieron otros trescientos más.

¿Qué fue lo que pasó? Sencillamente, cuando una creencia está instalada en nuestra cultura, actuamos como si fuera cierta. Si pensamos que no podemos hacer algo, actuamos conforme a esa suposición, es suficiente que alguien consiga romperla para que actuemos acorde a unos nuevos pensamientos.

 

Identificar tus creencias

Visto lo anterior, sería muy útil aprender a identificar tus creencias limitantes.

Este es el primer paso, el segundo será desprenderte de ellas para siempre.

¿Qué son las creencias limitantes?

Se denominan así a las creencias que damos por totalmente ciertas de forma casi inconsciente y que determinan nuestra forma de pensar y sentir.

Asumimos que son ciertas, pero la realidad es que en la mayoría de los casos suelen ser falsas.

Tus acciones y, por tanto, tus resultados vienen determinados por estos pensamientos que provienen de tus creencias

Lo que creas sobre algo se convierte en tu realidad

Un ejemplo: cuando el hombre creía que la tierra era plana, se comportaba a todos los efectos como si la tierra fuera plana. Cuando los astrónomos y navegantes cambiaron estas creencias cambiaron sus paradigmas y se aventuraron a nuevas oportunidades

En el plano personal ocurre lo mismo. Si piensas que no puedes conseguir un resultado extraordinario, tus acciones siempre serán limitantes, ya que siempre creerás que no puedes alcanzar el éxito.

Estas creencias te mantienen en la inseguridad e insatisfacción permanente. Funcionan como reglas inalterables que te hacen pensar que no puedes alcanzar lo que en realidad si está a tu alcance, limitando de esta forma, lo que realmente eres capaz de llegar a ser y conseguir.

Las creencias, según las define uno de los creadores de la Programación Neuro Lingüística Robert Dills, son: “fundamentalmente juicios y evaluaciones sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea”.

Partiendo de esta definición, identificamos los tres tipos esenciales de creencias:

  1. Lo que pienso sobre mí mismo

Se apoyan en pensamientos del tipo:

  • Soy un perdedor
  • Puedo lograr lo que me proponga
  • Soy perezoso
  • No soy inteligente
  1. Lo que pienso de los demás
  • La gente es buena
  • Me van a ayudar si se lo pido
  • Las personas no son fiables
  • Los demás no me valoran
  1. Lo que pienso respecto al mundo que me rodea
  • Unos tienen que perder para que otros ganen
  • El mundo es un lugar horrible
  • La vida es una oportunidad
  • Para ser feliz hay que ser rico

 

Tipos de creencias

La pregunta que debes hacerte para descubrir tus creencias limitantes es:

¿Qué me impide alcanzar mi objetivo?

Si respondes con sinceridad descubrirás esa creencia que te tiene atrapado.

Estas creencias suelen comenzar en la infancia, cuando imitábamos a nuestros padres. Es durante esta etapa en la que aprendemos todo lo que vemos sin cuestionarlo. Asumimos lo que nos transmiten en base a nuestra cultura y circunstancias.

El caso es que hemos crecido creyendo que muchas cosas eran ciertas e incuestionables y comportándonos de acuerdo a ellas.

Marcia Grad Powers en su libro Carisma recopila una serie de creencias que habitualmente nos bloquean y las divide en tres categorías:

  1. Valoraciones sobre uno mismo
  2. Expectativas irrealizables
  3. Engaños

Una vez las hayas identificado, el siguiente paso es modificarlas. Cambiarlas por otras creencias que, sencillamente nos beneficien en lugar de perjudicarnos.

 

Cambia tus creencias

Para modificar tus pensamientos y alcanzar tus objetivos debes construir firmes creencias acerca de tres cosas:

  1. Posibilidad.

Debes empezar a creer que el objetivo que te planteas se puede alcanzar.

Si no fuera así, ni siquiera te molestarás en alcanzarlo, Por tanto, pregúntate:

¿Es posible alcanzar mi objetivo?

A veces se confunde la posibilidad con la competencia, que es saber hacer las cosas. De esta forma, pensamos que algo es imposible, cuando simplemente no sabemos cómo hacerlo.

Por ahora, quédate con dos cosas:

  • No sabes dónde están tus límites.
  • No lo sabrás hasta que no intentes llegar hasta ellos
  1. Capacidad.

La primera idea que te he comentado consiste en creer que existe la posibilidad de alcanzar un objetivo específico.

Ahora debes plantearte, una vez que sabes que es posible hacerlo, si tú eres capaz de conseguirlo. Así que responde:

¿Eres capaz de alcanzar tu objetivo?

Si crees que tu objetivo es posible, estarás aceptando el reto. Pero si crees que no eres capaz de alcanzarlo, te habrás autoimpuesto una importante limitación para tus logros.

Para ayudarte te dejo otra idea que debe acompañarte: aún no has llegado al límite de lo que eres capaz.

En la práctica, es igual de realista creer que puedes lograr tu objetivo o creer que no puedes lograrlo.

Por puro interés y en tu propio beneficio, es mejor creer que si puedes conseguirlo. En caso contrario, puedes decir que no lo has alcanzado… por ahora.

Ejemplos de expresiones que indican que no eres capaz:

  • No sirvo para generar ingresos
  • No puedo controlar lo que como
  • No consigo ser puntual.

Conviene que acotes estas creencias a un aspecto temporal.

  • De momento no sirvo para generar ingresos
  • Aun no soy capaz de controlar mis hábitos de alimentación
  • Hasta ahora no he sido puntual en mis citas.
  1. Merecimiento.

Por último, es fundamental que sientas que mereces alcanzar tu objetivo. En ocasiones existe una creencia que nos acompaña desde la infancia de que no nos merecemos algo si no hemos trabajado duro para conseguirlo.

O tal vez que si logramos algo es gracias a la generosidad ajena, y no por méritos nuestros. Por tanto, responde la tercera pregunta:

¿Merezco alcanzar mi sueño?

Algunas preguntas que debes plantearte al respecto:

¿Qué tendría que pasar para que te merecieras esto?

¿Bajo qué circunstancia te lo merecerías?

¿Conoces a alguien que se lo merezca?

Respondiendo a estas preguntas, aprenderás a conocerte mejor y a descubrir tus creencias ocultas que tanto daño pueden hacerte para el desarrollo pleno de tu potencialidad

El simple hecho de ponerlas por escrito hará que se debiliten y desaparezcan poco a poco de tu vida

¡Ahora ponlo en práctica!

 

El joven estudiante de medicina

Sirva este post como homenaje a Roger Bannister que falleció recientemente hace apenas dos meses, el pasado 3 de marzo.

Recibió honores tanto en su país como fuera de él. Fue el primero en ser elegido “deportista del año” por la revista estadounidense Sports Illustrated. También fue el primer presidente del Consejo Inglés de Deportes, y la reina de Inglaterra le nombró caballero en 1975 por sus servicios. El mismo año que batió la marca abandonaría el atletismo para realizar el doctorado en neurología.

Bannister se atrevió a derribar viejas creencias. Un ejemplo de superación e inspiración para todos nosotros.

¿Y tu? ¿Vas a luchar por derribar tus barreras mentales? ¡Espero que sí!

¡Hasta pronto y Feliz semana!

 

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